Cosas que haces con 30 años que jamás harías con 20

Cosas que haces con 30 años que jamás harías con 20

Existe una década en la que se producen cambios  bastante evidentes en nuestro estilo de vida. Esta es la que va de los 20 a los 30 años. No somos la misma persona ahora que 10 años atrás, tampoco seremos la misma los 10 años siguientes. A medida que pasan los años vamos evolucionado, creciendo y madurando. Nos tomamos la vida de otra forma, lo cual repercute en las cosas que hacemos, las personas con las que compartimos esos momentos y el estilo de vida que llevamos. Vamos a enumerar esas 10 cosas que han cambiado con 30 respecto a tus 20:

1. Te quedas los fines de semana sin salir. Lo que antes era volver a las 7 , 8 o 9 de la mañana en un estado etílico importante, ahora es volver a las 2 o 3, habiendo consumido un gin tónic o un cosmopolitan. El otro plan es no salir, película y manta. ¿La razón? Que tu cuerpo ya no aguanta la resaca de la misma forma. Parece que el hígado ha dicho ‘Basta’ a los excesos, y prefieres aprovechar el domingo que es el único día festivo antes de la vuelta a la rutina.

2. Cuidas lo que bebes y lo que comes. Atrás dejaste la comida fast food típica de los veinteañeros. Ahora que tienes treinta estás más atento a la alimentación y te interesas por las propiedades de los alimentos y los beneficios que tienen para tu salud, además del impacto en el medio ambiente o los animales.  Ahora eres más consciente de lo que comes. ¿Quizás te hayas unido a la tendencia de la comida orgánica o ecológica? ¿Seas del grupo de vegetarianos, veganos o flexitarianos o pescetarianos…?

Además, tu cuerpo ya no es el mismo, acumula la grasa más rápidamente y no quieres que la cosa vaya a más. Además, tu piel empieza a resentirse y luce menos brillante. Eres consciente que cuidarte la alimentación es clave para mantener un aspecto más joven, además de saludable.

3. Inviertes en buenos restaurantes. Ahora que tienes cierta independencia económica te encanta probar nuevas experiencias gastronómicas. ¿Quizás te apetece un pad thai tailandés, un nem vietnamita o un sushi japonés? ¿O quizás sientes que hoy es el día de ceviche mexicano y enchilada? No te importa gastar en comida y menos en buenos restaurantes. Has descubierto una nueva afición: comer bien. 

4. Haces meditación, yoga o pilates. A los treinta ya has saboreado el suficiente el estrés como para darte cuenta que debes eliminarlo de tu vida. Las clases de meditación, yoga o pilates te ayudan a ‘parar’ el ritmo del día a día. Estás en un momento en tu vida que aquello que a los veinte te asustaba  – el silencio y la soledad contigo mismo – ahora es vital para tu existencia.

5. Te alejas de las personas tóxicas. Atrás quedan las relaciones tóxicas. Has llegado a un momento de tu vida en el que te apetece estar rodeado de personas que te aporten cosas positivas. Eliges a las personas en función  de lo que suman a tu vida, no lo que restan. Tienes una capacidad superior para alejarte de relaciones que te perjudican o no te benefician.

6. Tienes un espacio de vida propio. Se acabó acatar con las normas de tus padres. A los treinta necesitas estar emancipado y tener independencia total. Los horarios de llegada a casa los pones tú, las normas de la casa las pones tú. En definitiva, necesitas libertad y valorarás como nunca tener tu espacio e intimidad propias.

7. Inviertes en decoración. El dinero que antes te gastabas en copas y ropa, ahora lo inviertes en decoración. Te encanta sentir que estás en tu casa y qué mejor que decorarla a tu gusto. ¿Tus prioridades? Zara Home e IKEA. Y bueno, tambiénTIGER para comprar chorradas muy hipster que no necesitamos…

8. Estás más tiempo con tu familia. Antes ni te veían el pelo de mona, pero ahora que vives fuera de su casa te ven cada semana. Paradójico, ¿no?

9. Valoras los pequeños detalles: Por fin has aprendido “lo que vale un peine” y no te cuesta tanto valorar los detalles que recibes de las personas que te quieren. Se acabaron las exigencias de caprichosa, cualquier detalle es más que bienvenido en tu nueva vida de adulta.

10. Tienes un máster en gestión emocional, está en proceso o está al caer. A los veinte vale todo, pero tarde o temprano te darás cuenta que seguir así no tiene sentido y surgirá la necesidad de resolver cosas. La razón es que tu generación no ha asistido a clases de educación emocional y es muy común encontrarse con situaciones de las que no sabemos cómo salir. Te puede ir bien leer libros sobre la materia, apuntarte a clases de meditación o hacer alguna terapia alternativa.

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Posted on

agosto 20, 2016

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