EL PODERÍO DE ROSALÍA ENCIENDE MADRID EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE ‘EL MAL QUERER’

,
Dicen que Rosalía es única, que ha irrumpido en la escena internacional para llevar su flamenco fusión y su sabor urbano a los escenarios de todo el mundo. Dicen que ha sido una aventura de altos vuelos, una de esas en la que el talento y la fama se han dado la mano para darle a la catalana el lugar que merece dentro de la industria musical. Dicen, dicen y dicen.

Este último año hemos visto cómo la artista recibía los reconocimientos más importantes del sector, cómo ha revolucionado los premios más prestigiosos con su inconfundible sello. Ahora, la artista con mayor proyección de nuestro país llega al Wizink Center de Madrid para demostrar a más de 15.000 personas que el fenómeno Rosalía existe y va a arrasar con todo a su paso.

El antiguo Palacio de los Deportes está hasta los topes y el público vitorea su nombre. Está eufórico, preparado para disfrutar de la mujer que ha conseguido volver a poner a España en el mapa musical. Ella, La Rosalía, se hace de rogar unos minutos, pero es una diva y a las grandes divas como ella se le agradece hasta alimentar el hype.

Son las 21:13 y las luces del WiZink Center se apagan. Todo el mundo la llama y ella recibe la llamada haciendo su aparición estelar sobre el escenario vestida de blanco, envuelta en un lazo rojo pasión y presumiendo de una manicura marca de la casa. Suenan los primeros acordes y la artista, acompañada de su cuerpo de baile, irrumpe como la estrella que es, conquistando con su magnetismo y su cara de ‘he venido a dejaros locos’.

Rosalía acompañada de su cuerpo de baile / Getty Images

Arranca la velada con Pienso en tu mirá, uno de los temas más importantes de El mal querer. Su voz inunda la estancia y todos los que han jurado rendirle culto la siguen a grito pelaó con auténtica devoción. Continúa con la conceptual A palé, donde mueve su larga melena con gracia y se gana más aplausos del público. Es entonces cuando, emocionada, se comunica con sus incondicionales: «Estoy tan agradecida de haber podido volver aqui para tocar para todos vosotros. Gracias. ¿Cuántos sois? ¡Vámonos Madrid!».

Sigue con De madrugá, su versión de Barefoot in the Park (el tema que canta con James Blake) y otros dos temas de El mal quererEn Que no salga la luna se arranca a bailar y le gritan «reina» y en Maldición deja lucirse a sus bailarinas antes de demostrar ese chorro de voz que tanto la caracteriza.

Acto seguido, Rosalía agradece a El Guincho todo su apoyo en su carrera dedicándole Catalina (de Los Ángeles) en una estremecedora versión a capella. Es increíble cómo moldea su voz sin toda la parafernalia de la producción, aunque todavía es más impresionante el silencio que se cuela en el WiZink para escuchar atentamente el talento que tiene agarrado en la garganta.

Pero Rosalía se ha empeñado en matarnos del gusto y lo que viene a continuación casi lo consigue. Primero se sale con Di mi nombre (brutal el sentimiento que le pone) y De aquí no sales, para después sacarse de la manga el binomio que forma Fucking Money Man con Milionària y Dios nos libre del dinero.

Rosalía escuchando a su público / Getty Images

Antes de brillar con highlighter nos lleva al Badgad (y de qué manera). Prosigue con Como aliNo me llames más que ya no voy y Lo presiento, dejando a los asistentes del último concierto de El mal querer a punto de caramelo…¡y qué caramelo!

Hasta ahora, Rosalía ha jugado bien sus cartas, pero se ha dejado los cuatro ases en la manga para que la recta final del show sea memorable. Y es que como no podía ser de otra forma, la catalana se deja la piel literalmente en un último tramo en el que acude a su sello más latino para levantar a las masas.

Comienza con Yo x Ti, Tu x Mi, pero por si no fuera suficiente su mera presencia llama al escenario a Ozuna, con el que que termina de volarnos la cabeza. La gente no se ha recuperado cuando ataca con Con altura y remata con Auto Cuture. «Madre mía Rosalía bájale», vocea el público, pero ella está muy arriba y sin necesidad de hacer la de ‘me he ido, pero vuelvo’ concluye este show con la canción que lo cambió todo, la canción que la puso en el radar, el himno de Rosalía…¡Malamente!

Y así, 80 minutos después, Rosalía demuestra en el último capítulo de El mal querer que lo que ella hace dura. Que va a durar para siempre.

Habilidades

Publicado el

diciembre 12, 2019

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies