Ha costado que lleguen estos hoteles que ya en 1958 eran algo normal en Japón, sobre todo en los alrededores de Tokio. “Y todavía falta tiempo para que se normalicen del todo en España, aunque yo creo que en diez o doce años habrá muchas más opciones”, explica a 20minutos el director de Loob Hotel, uno de los más lujosos y grandes de Madrid, que también tiene varios en México, su tierra natal. “Allí es normal que la gente vaya a este tipo de sitios. Aquí el concepto real es ofrecer privacidad, y es relativamente nuevo en España.

Vienen muchas parejas estables buscando salir de la monotonía y pasan aquí un fin de semana. Y luego también ofrecemos, claro, privacidad al infiel“, asegura.

Lo mismo dice Silvia Ambroa, directora del Motel Venus, con sedes en distintos lugares de España y también en México, que es donde empezó el padre de su marido el negocio. “Quieren salir de la rutina, de casa, eso es lo que mueve a las parejas que llevan ya bastante tiempo juntas. También hay muchas que vienen a pasar su noche de bodas a una de las habitaciones más espectaculares. Es un buen regalo, ofrecemos esa opción: una tarjeta para pasar una noche entera o lo que se quiera regalar, también puede ser el fin de semana”.

Lo primero que nos muestra el dueño de Loob es una habitación de categoría superior (hay tres niveles) que hace olvidar cualquier recuerdo de pensión –dejemos el adjetivo a la elección personal– para llevarnos a la sugerencia y a la incitación. Tanto a esta habitación como a las demás de Loob se entra por una escalera que conecta directamente con la plaza de garaje exclusiva para cada estancia.

La reserva se hace online o en la misma máquina de la entrada en la que el cliente paga. Ni una persona se cruza en el camino. Como cuenta el director, “hasta para la comida o bebida la pasamos por una puerta que abrimos desde fuera de la habitación y el cliente abre desde dentro sin necesidad de ver ni ser visto. Si uno no quiere, no se encuentra con el personal del hotel“.

Un mecanismo de máxima discreción también presente en el Motel Venus, que ha apostado por las habitaciones temáticas. “Tenemos la asiática y la egipcia, la balinesa, la americana, la maya y la lunar“. Curiosamente, dependiendo del lugar se prefiere una u otra: “En Valladolid, por ejemplo, la egipcia es la más solicitada, pero aquí la maya tiene mucho éxito”, comenta Silvia mientras enseña cada una de ellas. Y en todas hay jacuzzi y piscina exterior.

Tampoco falta en el que podríamos denominar el low cost del sector: “El jacuzzi es un básico, le gusta mucho a la gente, es algo que no se tiene en casa”, señala el dueño de Rooms Madrid, quien prefiere que no demos su nombre. “La discreción la llevo hasta este punto”, dice este joven de 31 años que reconoce que los beneficios que obtiene son brutales. Es además de los pocos que ofrecen habitaciones por menos de tres horas. Alquila desde una hora hasta una noche entera y el precio es asequible, “¿quién no tiene 20 euros para pagar una hora en un buen cuarto?”.

En lo que todos coinciden es en que los días de la semana suelen estar ocupados por parejas no estables, algunos directamente lo sueltan tal cual: “Vienen con sus amantes, las horas de la mañana están completas. Hay incluso quienes traen primero a su pareja para verlo y, si les gusta, vuelven después con la amante”. ¿La edad?: “El fin de semana es más gente joven y entre semana oscila entre los 30 y 50 años o más“, responde la directora de Venus.

El céntrico Rooms tiene su pico de oro al mediodía: “Viene mucho empresario de la zona. Piensa que estamos en pleno barrio de Salamanca y hay mucho banco, empresa… y es la hora de la comida la que menos sospechas levanta. Luego los jóvenes son los que más reservan los fines de semana. Viven con sus padres y, en vez de en el coche, pues vienen aquí y a veces reservan la noche entera”, cuentan.

También tienen en Rooms contactos con locales de intercambio que cuando cierran quieren un lugar discreto donde seguir la fiesta. “Tríos o tres parejas es lo máximo que permitimos en las habitaciones. No hace falta dar el DNI, lo que es una ventaja enorme”. La pega: no tiene, como los otros, acceso directo desde una plaza de aparcamiento a la habitación y toca pasar por recepción. “Pero la gente no se corta. Y apenas tengo competencia; el resto están a las afueras de la ciudad. Eso sí, hay que tener cuidado porque a veces salen a hacer sus cosas a las terrazas y estamos en medio de la calle”.

El fenónemo Grey en el Loob Hotel

Nada más entrar la imagen que cubre toda la pared de frente ya sugiere algo de 50 sombras de Grey: una mujer con la boca amordazada de modo no precisamente doloroso y un gesto de placer. Al dar unos cuantos pasos se llega a una sala donde se recrea la estancia en la que Grey enseña a su novia algunos de los secretos del más suave bondage.


En los detalles todo cuenta: piscina, disfraz, juguete o espejo

  • Disfraces con dos rombos

Es en el Motel Venus donde encontramos una carta (que cada cual decida) de juguetes eróticos y disfraces. “El que más se pide es el de colegiala“, cuenta la directora.

  • En aguas de Asia

Las habitaciones temáticas, la asiática y la egipcia, en el Venus, cuentan con su propia piscina climatizada exterior. La imagen es de la asiática, una de las más grandes del lugar.

  • Sueños lunares

Mareante para unos y el colmo de excitante para otros, uno de los grandes reclamos de esta habitación (H. Venus) lunar o futurista es la cama que, además de ser de agua, gira.

  • El poder del reflejo

No hay hotel con un mínimo de intención erótica que no tenga ese gran clásico objeto de reflejo: el espejo, sobre todo el de techo. Cuantos más, mejor, pero el de arriba es fundamental.

  • Vuelta al erotismo egipcio

Dos camas, una de agua y otra no (“por si se cansan”, apunta la directora de Venus), imponentes columnas y piscina climatizada conforman la favorita de muchos: la habitación egipcia.