Quito, Ecuador.
En el marco de la conmemoración del Día del Migrante, la Asamblea Nacional del Ecuador celebró un acto solemne en el Salón Plenario Nela Martínez, donde se rindió homenaje a ecuatorianos y ecuatorianas que, desde el exterior, han sabido representar al país con trabajo, identidad y compromiso social.
Entre los condecorados, destacó de manera especial Marthita Sisa, emigrante residente en España, reconocida por su aporte a la identidad gastronómica ecuatoriana, convirtiendo la cocina en una herramienta de memoria, integración y orgullo cultural.
La gastronomía como identidad migrante

La distinción otorgada a Marthita Sisa reconoce una trayectoria marcada por la perseverancia y el amor por las raíces. Desde España, su labor ha permitido que los sabores tradicionales del Ecuador —sus recetas, aromas y saberes ancestrales— se mantengan vivos dentro de la comunidad migrante y se proyecten hacia nuevas culturas.
En un contexto migratorio donde la identidad puede diluirse con el tiempo, la gastronomía se convierte en un lenguaje universal. A través de sus platos, Marthita ha logrado algo esencial: hacer que Ecuador esté presente en cada mesa, fortaleciendo el vínculo emocional de los migrantes con su país de origen y acercando la cultura ecuatoriana a la sociedad española.
Un reconocimiento que representa a miles

El reconocimiento a Marthita Sisa trasciende lo individual. Simboliza a miles de emigrantes ecuatorianos en España que, desde distintos ámbitos, construyen país fuera de sus fronteras. La Asamblea Nacional puso en valor ese esfuerzo silencioso, destacando cómo la migración también genera cultura, economía y cohesión social.
Durante el acto, se subrayó que los migrantes no solo aportan mediante remesas, sino también a través del capital cultural, la transmisión de valores y la proyección positiva del Ecuador en el exterior.
España: un escenario clave para la diáspora ecuatoriana

España ha sido históricamente uno de los principales destinos de la migración ecuatoriana. Allí, comunidades enteras han tejido redes de apoyo, emprendimiento y expresión cultural. En este contexto, figuras como Marthita Sisa se convierten en referentes de identidad, demostrando que emigrar no significa renunciar a las raíces, sino transformarlas en fuerza.
La cocina, en su caso, ha sido un acto de resistencia cultural y, al mismo tiempo, de diálogo intercultural.
Migrar también es construir país

El acto solemne de la Asamblea Nacional dejó un mensaje claro: migrar también es construir Ecuador. Reconocer a personas como Marthita Sisa es reconocer a una diáspora que sigue aportando desde lejos, manteniendo vivo el nombre del país y su riqueza cultural.
Este homenaje se convirtió así en un gesto de gratitud institucional y en una reivindicación del papel de los emigrantes como actores clave del presente y futuro del Ecuador.

Miguel Rosero, editor de la revista impresa y online Eventos En Red. Profesional de la comunicación y la tecnología.








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